Visperas - 6:00pm

Oficio I (Durante el año. — desde Maitines del 3 de Febrero hasta Nona del Sábado antes del primer Domingo de Adviento).

Oración para antes del Oficio.

ABRE, Señor, mis labios para que bendiga tu santo nombre: purifica mi corazón de todo vano, perverso y ajeno pensamiento; ilumina mi entendimiento, inflama mi voluntad, para que digna, atenta y devotamente pueda rezar este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina Majestad. Por Jesucristo nuestro Señor.

℟.  Amén.

Señor, unido a aquella divina intención con que tú mismo en la tierra tributaste las alabanzas a Dios, yo voy a rezar estas Horas (o esta Hora).

Rito de entrada.

En secreto
Ave, Maria;
Llena eres de gracia,
El Señor es contigo;
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesus.
Santa Maria, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.
℟. Amén.

Después, con voz audible, se dice el Versículo:
℣. ¡Oh Dios!, ven en mi ayuda.
℟. Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya
Desde las completas del Sábado antes de Septuagésima hasta Pascua, en vez de Aleluya se dice: Alabanza a Ti, Señor, Rey de la eterna gloria.

Invitatorio.

Ant. Estando el Rey.

Salmo 109.

DIJO el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra, * hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.
El cetro de tu poder extenderá el Señor desde Sión: * ¡Impera en medio de tus enemigos!
Contigo está el principado en el dia de tu nacimiento, entre resplandores de santidad: * antes de la aurora, como a rocio, te engendré.
Juró el Señor y no se arrepentirá: * Tu eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
El Señor está a tu diestra: * en el día de su indignación abatirá a los reyes.
Juzgará a las naciones, amontonara cadáveres; * quebrantará las cabezas en una vasta región.
Beberá del torrente en el camino: * por eso levantará la cabeza.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Estando el Rey en su cámara, mi nardo exhaló un olor delicioso.
Ant. Su izquierda.

Salmo 112.
ALABAD, ¡oh siervos del Señor!, * alabad el nombre del Señor.
Sea bendito el nombre del Señor * ahora y eternamente.
Desde el Oriente hasta el Poniente * sea alabado el nombre del Señor.
Excelso sobre todas las gentes es el Señor, * su gloria se eleva sobre los cielos.
¿Quien como el Señor, Dios nuestro, que está sentado en las alturas, * y extiende su mirada al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al necesitado del estiércol alza al pobre, 
Para colocarle entre los príncipes, * entre los príncipes de su pueblo.
Hace a la que era estéril habitar en la casa, * madre gozosa de hijos.
 
℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ant. Su izquierda bajo mi cabeza, y su derecha me abrazará.
Ant. Soy morena.
Salmo 121.

ME alegré cuando me dijeron: * Iremos a la casa del Señor.
Ya se posan nuestros pies * en tus puertas ¡oh Jerusalén!
Jerusalén, edificada como ciudad, * toda unida y compacta.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor, * para alabar el nombre del Señor, según el rito de Israel.
Allí se levantan las sillas de la justicia, * las sedes de la casa de David.
¡Rogad por la paz de Jerusalén! * ¡Vivan en seguridad los que te aman!
¡Reine la paz dentro de sus muros, * la seguridad en tus palacios!
Por amor de mis hermanos y amigos * clamaré: ¡la paz reine en ti!
Por amor de la casa del Señor, Dios nuestro, * te deseo toda clase de bienes.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusalén: por eso el Rey me amó, y me introdujo en su aposento.
Ant. Ya pasó el invierno.

Salmo 126.

SI el Señor no edificare la casa, * en vano se afanan los que la edifican.
Si el Señor no guardare la ciudad, * en vano vigila el centinela.
De nada os vale levantaros antes de la luz, * acostaros a altas horas de la noche,
Los que coméis el pan del rudo trabajo: * porque Él lo da a sus amados como en sueños.
He aquí que don del Señor son los hijos, * galardón suyo es el fruto del vientre.
Como las saetas en ls manos de guerrero, * eso son los hijos tenidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellas: * no serán confundidos, cuando hayan de litigar en los tribunales con sus adversarios.

Ant. Ya pasó el invierno, cesaron y desaparecieron las lluvias: levántate, amiga mía, y ven.
Ant. Hermosa eres.

Salmo 147.

ALABA, Jerusalén, al Señor, * alaba a tu Dios, ¡oh Sión!,
Porque hizo firmes las cerraduras de tus puertas, * bendijo en ti a tus hijos.
Dió paz a tu territorio, * te sacia con la flor del trigo.
Transmite sus órdenes a la tierra, * su palabra corre velozmente.
El da la nieve como lana, * derrama la escarcha como ceniza.
Lanza su hielo como pedazos de pan; * ante su frío se congelan las aguas.
Manda sus palabras y se liquidan; * hace soplar el viento y corren las aguas.
Anunció su palabra a Jacob, * sus estatutos y decretos a Israel.
No lo hizo así a gente alguna: * no les manifestó sus preceptos.

Ant. Eres hermosa y llena de atractivos, santa Madre de Dios.

Capítula (Eccli. 24, 14).

CREADA fui al principio y antes de los siglos, y no dejare de existir en los tiempos futuros, y delante de Él ejerci mi ministerio en la casa del Señor.
℟. Gracias a Dios.

Himno.

La primera estrofa de este himno se dice de rodillas.
SALVE, del mar estrella,
De Dios Madre sagrada,
Y Virgen siempre pura,
Puerta del cielo santa.

Tú, aceptando el Ave
Del Ángel, Madre intacta,
Cambiando de Eva el nombre,
Da paz a nuestras almas.

A los ciegos da vista,
Las prisiones desata,
Destierra nuestros males,
Y todo bien alcanza.

Muéstrate Madre nuestra,
Y lleguen tus plegarias
Al que por redimirnos,
Nació de tus entrañas.

Virgen, que igual no tienes,
De todas la más mansa,
Libra al alma de culpas,
Y hazla dulce y casta.

Haz pura nuestra vida,
Firme el paso prepara;
Y así a Jesús veamos
Alegres en la patria.

Rindamos a Dios Padre,
Y a Cristo su alabanza,
Y al Espíritu Santo:
Una a las Tres sea dada.
Amén.

℣. La gracia brilla en tus labios.
℟. Por eso el Señor te bendijo para siempre.

Ant. Bienaventurada Madre.

Cántico de la B. Virgen María. Lc 1, 46-55

MAGNIFICA * mi alma al Señor;
Y se regocijo mi Espíritu * en Dios mi salvador,

Porque miró la humildad de su sierva: * y por eso ya desde ahora
me llamarán bienaventurada todas las generaciones,
Porque hizo en mí cosas grandes el que es poderoso, * y cuyo nombre es santo,

Y cuya misericordia es de generación en generación * sobre los que le temen.
Desplegó el poder de su brazo; * dispersó a los soberbios del pensamiento de su corazón.

Derribó del solio a los poderosos, * y ensalzó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos, * y a los ricos despidió vacíos.

Acogió a Israel, su siervo, * acordándose de su misericordia,
Como había hablado a nuestros padres, * respecto de Abrahán y de su descendencia por los siglos.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bienaventurada Madre y Virgen intacta, gloriosa reina del mundo, intercede al Señor por nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Colécta.

℣. Señor, oye mi oración.
℟. Y llegue a Ti mi clamor.

Oremos.

SUPLICÁMOSTE, Señor, concedas a tus siervos gozar siempre de la salud de la mente y del cuerpo; y que por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen Maria, se vean libres de los males de la vida presente y gocen de la alegría eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén

Conmemoración de los Santos.

Ant. Santos todos del Señor, dignaos interceder por nuestra salvación y por la de todos los hombres.

℣. Regocijaos en el Señor, y estremecerse de alegría, ¡oh justos!
℟. Y gloriaos todos los de corazón recto.

Oremos.

PROTEGE, Señor, y guarda con perpetua defensa a tu pueblo, que confía en el patrocinio de los Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles.
Suplicante, Señor, nos ayuden siempre todos tus Santos, a fin de que los que honramos sus méritos experimentemos los efectos de su intercesión; concédenos tu paz durante nuestros tiempos; aleja de tu Iglesia toda iniquidad; dirige nuestros pasos, nuestra voluntad y la de todos tus siervos por el camino que conduce a tu salud; concede los bienes eternos a nuestros bienhechores y el descanso eterno a todos los fieles difuntos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén

Conclusion.

℣. Señor, oye mi oración.
℟. Y llegue a Ti mi clamor.
℣. Bendigamos al Señor.
℟. Gracias a Dios.
℣. Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
℟. Amén.

(en secreto)
Padre nuestro, que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día dánosle hoy;
perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores:
No nos dejes caer en tentación:
Mas líbranos del mal.
℟. Amén.