Prima - 6:00am

Oficio III (Desde Navidad hasta la Purificación. — desde las Vísperas del día 24 de Diciembre hasta Completas del día 2 de Febrero).

Oración para antes del Oficio.

ABRE, Señor, mis labios para que bendiga tu santo nombre: purifica mi corazón de todo vano, perverso y ajeno pensamiento; ilumina mi entendimiento, inflama mi voluntad, para que digna, atenta y devotamente pueda rezar este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina Majestad. Por Jesucristo nuestro Señor.

℟.  Amén.

Señor, unido a aquella divina intención con que tú mismo en la tierra tributaste las alabanzas a Dios, yo voy a rezar estas Horas (o esta Hora).

Rito de entrada.

En secreto
Ave, Maria;
Llena eres de gracia,
El Señor es contigo;
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesus.
Santa Maria, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.
℟. Amén.

Después, con voz audible, se dice el Versículo:
℣. ¡Oh Dios!, ven en mi ayuda.
℟. Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya
Desde las completas del Sábado antes de Septuagésima hasta Pascua, en vez de Aleluya se dice: Alabanza a Ti, Señor, Rey de la eterna gloria.

Himno.

RECUERDA, Hacedor del mundo,
Que la forma recibieras,
De nuestro cuerpo, naciendo,
De la Virgen más perfecta.

María, Madre de gracia,
Dulce Autora de clemencia,
Líbranos del enemigo,
Y acoge en la hora postrera.

A Ti, Jesús, damos gloria,
Que de una Virgen nacieras,
Con el Padre y Santo Espíritu,
Por edades sempiternas.
Amén

Invitatorio.

Ant. ¡Oh admirable comunicación!

Salmo 53.

SÁLVAME, ¡oh Dios!, por tu nombre, * y defiende mi causa con tu poder.
Oye, ¡oh Dios!, mi oración, * da oídos a las palabras de mi boca.
Porque gente soberbia se levantó contra mí, y hombres violentos buscaron mi vida; * no tuvieron a Dios ante sus ojos. 
He aquí que Dios es quien me socorre, * el señor sostiene mi vida.
Vuelve el mal contra mis enemigos, * y por tu fidelidad acaba con ellos.
Yo te ofreceré sacrificio espontáneo, * alabare tu nombre, ¡oh Dios!, porque me es propicio.
Porque me sacó de toda angustia, * y mi ojo vio confundidos a mis enemigos.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84.

HAS sido benévolo, Señor, con tu tierra; * has mejorado la suerte de Jacob.
Has perdonado la iniquidad de tu pueblo; * has ocultado todos sus pecados.
Has reprimido toda tu indignación, * has alejado el ardor de tu ira.

Restitúyenos, Dios Salvador nuestro, * y depón tu enojo contra nosotros.
¿Acaso vas a estar siempre irritado con nosotros, * o prolongarás tu ira de generación en generación?
¿Acaso no vas a devolvernos la vida, * y tu pueblo se alegrará en Ti?
Muéstranos, Señor, tu misericordia, * y concédenos tu salvación.

Oiré lo que me hable el Señor Dios: * que sus palabras son palabras de paz,
Para su pueblo y sus santos * y para los que de corazón se vuelven a él.
Ciertamente, cercana está su salvación para los que le temen, * para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la fidelidad se encontrarán, * la justicia y la paz se besarán mutuamente.
La fidelidad brotará de la tierra, * y la justicia se asomará desde el cielo.
El Señor dará también los bienes, * y nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia caminará delante de Él, * y la salvación seguirá sus pasos.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 116.

ALABAD al Señor todas las gentes, * celebradle todos los pueblos.
Porque se ha manifestado clara su misericordia sobre nosotros, * y la fidelidad del Señor permanece eternamente.

℣. Gloria al Padre, al Hijo, * y al Espíritu Santo.
℟. Así como era en el principio, ahora y siempre, * por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¡Oh admirable comunicación! El Criador del género humano, al tomar un cuerpo animado, se dignó nacer de una Virgen; y haciéndose hombre sin concurso de varón, nos hizo partícipes de su divinidad.

Capítula (Cant. 6, 9).

QUIÉN es esta que camina como la aurora naciente, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?

℟. Gracias a Dios.
℣. Permíteme que te alabe, Virgen sagrada.
℟. Dame fortaleza contra tus enemigos.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Colécta.

℣. Señor, oye mi oración.
℟. Y llegue a Ti mi clamor.

Oremos.

OH Dios!, que por la virginidad fecunda de la bienaventurada Virgen Maria diste al género humano el premio de la salud eterna: concédenos, te rogamos, la gracia de que experimentemos el efecto de la intercesión de Aquella por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo: Que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén

Conclusion.
℣. Señor, oye mi oración.
℟. Y llegue a Ti mi clamor.
℣. Bendigamos al Señor.
℟. Gracias a Dios.
℣. Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
℟. Amén.
 
(en secreto)
Padre nuestro, que estás en los cielos, 
santificado sea tu nombre, 
venga a nosotros tu reino, 
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. 
El pan nuestro de cada día dánosle hoy; 
perdónanos nuestras deudas, 
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores:
No nos dejes caer en tentación:
Mas líbranos del mal.
℟.  Amén.